Déjame te cuento que, últimamente la vida se me ha puesto creativa.
De pronto parece que muchos asuntos se van complicando y hoy mientras platicaba con un coachee, me acordé de una vacación en Ixtapa cuando tenía 15 años en la que mi tío Luis al vermos nadar en el mar, con mucho valor pero con cero pericia, nos dijo:
-Niñas si siguen nadando así se van a ahogar-
Y se puso la tarea de enseñarnos a nadar en los olones de Zihuatanejo.
Lo primero que nos enseñó fue que las olas vienen en grupos. Hay grupos de olas rudas y luego vienen unas más leves.
Segunda lección, cuando estas en medio de las olas fuertes, hay que nadar hacia adentro, meterse más, para que no te revuelquen y esperar pacientemente a que pasen. A que lleguen las olas suaves y entonces salir.
Porque si te asustas y tratas de luchar contra los olones, sólo te vas a cansar y es ahí donde te ahogas.
Fin de las lecciones en el mar.
Ahora, si tomas los consejos de mi tío nadador, sería mucho más sabio, ante los problemas, los disgustos, las desilusiones y las crisis, echarte para atrás, dejar de luchar, darle perspectiva y desde ahí ver como resolver.
Con la confianza de que en la vida como en el mar, todo son ciclos y tanto lo bueno, como lo malo, va a pasar.
Las olas, como la vida, no son como tú quieres, son como son y no esta en tus manos cambiarlas, lo que si está en tus manos es la actitud que tomas ante ellas.
Bendiciones todas,
Elena Santos