Arrancando, quiero agradecer a todas las personas que me han escrito, que se han preocupado y ocupado. Que me han mandado y dado, besos, abrazos, amor, luz y muchas, muchas flores.
Gracias por estar pendientes.
Mi papá murió el 7 de enero, en perfecta paz. Lleno de luz y de amor.
Siguiendo, quiero agradecer también, el enorme privilegio de acompañarlo a bien morir.
Podrías pensar entonces que empecé el año bastante complicado. El peor inicio de año, decía yo hace 15 días.
Sin embargo, hoy ya puedo darle perspectiva, puedo alejarme un poco y ver la luz en medio de la oscuridad.
Y esa luz, se traduce en consciencia, de que en materia vivimos los polos. Alegría, dolor, esperanza, desconsuelo, amor y miedo.
Y esa consciencia se vuelve nuevamente agradecimiento. Por la vida y la muerte de mi papá y el peor inicio de año, se va moviendo para ser mejor. Para reconocer que la vida se mueve, que todo pasa y que cuando le doy espacio, puedo ver la luz en medio de la más profunda obscuridad.
Muchísimas gracias por leerme.
Muchísimas gracias por acompañarme en los momentos buenos, pero también en los rudos.
Que haya luz para nosotros este año.
Que Dios nos acompañe siempre y que no se nos olvide nunca, quienes somos.
Mucho amor para ti,
Elena Santos
