Déjame te cuento que últimamente me ha costado un trabajo enoooorme hacer lo que tengo que hacer.
De plano me he dedicado a procrastinar.
Cuando me siento a trabajar me surge una necesidad imperiosa de revisar qué tan lejos está la India de México a pie, si las abejas meliponas ya estaban antes de que llegaran los españoles y si el accidente de Micheal Jackson, en el comercial de Pepsi, esta en You Tube.
Cosas importantes yyyyyyyy urgentes que me sacan de hacer mis clases para el taller, planear sesiones de coaching o contenido para mis redes.
Obvio microbio que luego me veo a mi misma trabajando contra reloj toda estresada.
Así que, para salir de este ciclo he tenido que aplicar la regla de los dos minutos. Una verdadera joya cuando se trata de procrastinar.
Esta regla convence a tu cerebro de que durante dos minutos, sólo dos minutos, vas a hacer eso que tienes que hacer y como dos minutos no es nada, pues el cerebro dice va!!
Ojo, no se trata de engañar al cerebro. Se trata de, simplemente, vencer la resistencia y durante dos minutos hacer eso que tienes que hacer con toda concentración.
Después de varias veces de hacer lo que procrastinas durante dos minutos, se va venciendo esta resistencia a trabajar y poco a poco, sueltas la procrastinación y puedes concentrarte 2, 5, 7, 10, 20 minutos, una hora y hasta más.
Pero primero hay que vencer la resistencia sólo dos minutos.
Pruébalo y cuéntame como cambia tu vida.
Dos minutos de bendiciones para ti,
Elena Santos
