Si me conoces, sabes que, a menos que seas un profesional de las luchas, yo estoy en total desacuerdo con la idea de luchar y una de las principales luchas que he abandonado es andar de pleito con la incomodidad.
Es un hecho que, cuando las cosas no son como nosotros queremos, nos incomodamos.
Si señor, no estamos cómodos y el asunto es que muchísimas veces, las cosas no salen como nosotros queremos.
YYYYYY por lo tanto, muchísimas veces, no estamos cómodos.
Es parte de nuestra vida en materia.
Así que, pelearte con la incomodidad, tratar de evitarla a toda costa, o anestesiarla, lo único que hace es gastar tu energía en un imposible.
Mientras tengas cuerpo, vas a estar incómodo muuuuuchas veces.
Aprender a hacer las paces con esa incomodidad te va ayudar enormemente a crecer, a madurar, pero sobretodo a recoger los frutos de ese mal estar.
Siiiii, el dejarte sentir tiene premio.
Ese sentimiento horroroso, te va a llevar a moverte, a tener esa plática, a dejar ese trabajo, a poner ese límite, a terminar esa relación, a darte cuenta de que no eres un árbol, que el poder está en ti.
Venga pues la bendita incomodidad, madre del cambio.
Bendiciones y luz para ti,
Elena Santos
